El mundo de la montaña puede estar ante uno de esos descubrimientos que revolucionen toda una forma de vida, sobre todo para aquellos que se vayan a aventurar por primera vez a una altitud a la que nunca antes habían hecho frente.
Y es que un estudio científico realizado por especialistas de Francia e Italia parece haber encontrado la primera prueba médica que conseguiría detectar con antelación el mal de altura, también conocido como mal de montaña, una afección que hasta ahora no podía ser diagnosticada previamente a la exposición de un organismo a una determinada altitud.
Para ello, los investigadores se fijaron en cómo respondía el corazón de los sujetos a condiciones de hipoxia, es decir, a niveles bajos de oxígeno; estas pruebas se llevaron a cabo en 34 voluntarios sanos y estudiaron la función cardiovascular a partir de una técnica no invasiva basada en ultrasonidos.
De todos ellos, una tercera parte ya habían sufrido mal de altura con antelación, por lo que se midieron  también los niveles cardiovasculares a nivel del mar, para después hacerlo a casi 4.000 metros de altitud en la zona de Los Alpes en Francia. Tras un periodo de cuatro horas, se midieron nuevamente los niveles de saturación de oxígeno y se realizó un ultrasonido para revisar las funciones cardíacas.
Tras pasar 24 horas en altitud, 13 de los 34 voluntarios presentaron síntomas de moderados a severos. Estos tenían los niveles más bajos de saturación de oxígeno y el ultrasonido mostró una mala función en la habilidad sistólica del ventrículo derecho. Estos cambios no se registraron en el grupo que no experimentó síntomas de mal de altura.
La jefa del estudio, Rosa María Bruno, apuntaba en la presentación de los resultados del estudio que “si se confirman estos resultados en estudios más amplios, será posible identificar a los individuos vulnerables. Así podremos limitar los medicamentos (y efectos secundarios) exclusivamente a aquellos que verdaderamente lo necesiten, y les podremos ofrecer consejo y recomendaciones como evitar grandes altitudes o destinar más tiempo en el proceso de ascenso para permitir que haya una mejor aclimatación”.
A pesar del avance que esto podría suponer para el mundo de la alta montaña, todavía quedan muchas incógnitas relativas a esta afección; "por el momento no sabemos exactamente por qué algunas personas se pueden adaptar bien a las alturas y otras no, o cómo identificar a individuos susceptibles en la que se puede aplicar estrategias preventivas", afirmó Rosa María Bruno.
El único pero que tiene esta prueba es que por el momento, para que sea efectiva, es imprescindible que el sujeto de estudie pase al menos cuatro horas expuesto a una altitud superior a los 2.500 metros, si bien desde el equipo de investigación ya trabajan para que la altitud vaya disminuyendo y que sea efectiva con exposiciones a menor altitud.
Fuente: BBC

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